Lo que quise decir

Por Juan Carlos Flores Merino
Coach de ACCTÚA

Hace unos días me pidieron que dijera unas palabras sobre el programa para líderes de la empresa y al cual mi jefe había asistido ya hace un par de meses. Esto debido a que soy el más nuevo de los empleados en el área y se supone que sería imparcial dando mi punto de vista a partir de lo que he observado del comportamiento de nuestro líder. Políticamente me comporté a la altura, pero quiero compartirles lo que pensé cuando estaba diciendo mi perorata. A continuación les transcribo mi breve discurso y entre paréntesis lo que realmente quería decir:

“Soy el más nuevo del área (el puerquito de mi jefe) y desde que llegué recibí por parte de mi jefe la inducción al puesto (diría yo deducción a ver a qué puesto ingresé). Con el curso de liderazgo que tomó mi jefe (liderasco diría yo) pudo conocer el concepto de la nueva gerencia (por como es más bien aprendió la gernecia porque no lo saca uno de su punto de vista) y lo importante de establecer objetivos SMART (lo hubieron ayudado a ser más Smart a él). Con esta definición de qué hacer, nos ayuda a que el trabajo sea más retador (él es el retador diciendo “¿qué no puedes?” “¿quieres que traiga a alguien que sí pueda?”). Nos platicó que le hicieron una evaluación de 360 grados para conocer sus fortalezas (seguro le hicieron dar un un giro de 360 grados y quedó en el mismo sitio) y sus áreas de oportunidad (el área tendría más oportunidad si no estuviera él) para poder trabajarlas y mejorarlas (en la bibliografía de autoayuda le dicen áreas de oportunidad a los defectos para que suenen más positivos; ahora mi jefe es todavía más malo lo que me dice que sí trabajó en mejorar sus defectos).

Nos ha comentado la importancia del desarrollo (en realidad en estos meses vaya que se ha desarrollado pero hacia los lados: se ha puesto más gordito porque ahora ni siquiera se mueve) y de cómo el coaching (en su caso pasa del “conching” al “cochin” en su trabajo) ayuda al líder a acompañar a sus colaboradores (nos acompaña a comer y no paga y a jugar dominó pero no sabe perder), y sobre todo a mejorar la habilidad de escucha y con ello la comunicación (pues la comunicación de mi jefe es cucha).

También nos enseñó (los apuntes que le pasaron y en fotocopias) del “feedback” (¿feedback?; alimentación + atrás…..me vienen muchas cosas a la mente….. pero seguro significa que se alimenta cuando le damos la espalda) y su importancia para asegurar los buenos resultados. Recuerdo que hace mucho énfasis en la evaluación de medio año (será “medio evaluación” al año) para reconocer los avances de nuestro trabajo (digo “re” de “volver a”, y “conocer” de “saber” que quiere decir “volver a saber” lo que nos ha pedido porque no tienen idea de qué estamos haciendo) y cómo así monitorear (suena como a que tenemos que torear a este mono que tenemos de jefe) el desempeño del departamento.

Con todo esto, creo que es muy recomendable que todos vayamos a este tipo de capacitación (por lo menos así dejamos de ver un rato a nuestro querido jefe) para incrementar el desempeño de todas las áreas de la empresa (seguro que en otras áreas han de pasar por cosas similares).”
Por cierto, quedé tan bien como orador, que hasta me pidieron que escribiera un artículo en la revista mensual por lo que ahora soy un gran columnista (calumnista).

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