El caso de la tribu y el nacimiento del management

Por Juan Carlos Flores Merino *
Coach de Acctúa

Poca gente sabe que la administración del desempeño nació en tiempos prehistóricos, cuando la industria de la cacería comenzaba a despuntar. En una antigua caverna se encontraron pinturas rupestres y jeroglíficos que cuentan la historia de una tribu y sus problemas para encontrar un nivel adecuado de productividad. De acuerdo a las pinturas rupestres el relato es el siguiente.

“En los últimos años de nuestra tribu de los Nsvam Osalaquiebr, tuvimos problemas muy serios con la alimentación de la tribu porque no encontrábamos el balance ideal entre la cantidad de comida que traían nuestros cazadores y la cantidad de flechas que gastaban. En una época de dinosaurios flacos, tuvimos que mandar a los pocos hombres con habilidades para cazar que teníamos, de uno por uno.

Al primero, que se llamaba Meva Leun Comin, le pedimos que trajera comida para la tribu. Le dimos una cantidad importante de flechas, las cuales pedimos que cuidara y se fue al amanecer (por cierto, era muy buen tipo, puntual y madrugador). Cuando regresó, tenía todas las flechas completas y llegó solamente con una sandía. Nos dijo que había cuidado muy bien las flechas, de hecho no gastó ni una, y que se había sentado a esperar que pasara algún animal para cazarlo, pero que ahí donde se quedó nunca pasó uno. La sandía la encontró al darse cuenta que estaba sentado en ella. Lo bueno es que fue y vino el mismo día.

El segundo cazador que enviamos por comida, de nombre Allaen Tendí, le pedimos que trajera un animal que pudiéramos comer y que tratara de cuidar las flechas, pero que la prioridad era la carne. Comenzábamos a preocuparnos porque no llegábamos a los resultados esperados y nuestras provisiones escaseaban. Al cabo del segundo día regresó. Allaen Tendí era muy disciplinado pero no hacía más de lo que le pedíamos. Definitivamente nos hizo caso: no gastó más que dos flechas pero trajo un solo murciélago. Le dijimos que estaba bien que hubiera cazado un animal y hubiera cuidado los recursos pero que si no tenía criterio para pensar que ese animalito no alcanzaría ni para uno de nosotros.
Como tercera opción pedimos a Sórdenes Efe que fuera a cazar comida para la tribu, que se gastara las flechas que fueran necesarias pero que trajera un animal grande, lo más grande que pudiera y pensara que si no cubría una buena cuota, la tribu se sentiría muy triste y el jefe no lo consideraría para casarse con su hija Tedoy Maslana (tratamos de que se comprometiera con sus compañeros y tuviera un buen motivador).

A los diez días regresó con un enorme brontosaurio que mató con TODAS las flechas. El problema es que el animal tenía tantos agujeros que no le quedaba gran cantidad de carne. Le hicimos ver que nos había dejado sin recursos y que tendríamos que hacer más flechas y nos tardaríamos mucho tiempo. Como ejemplo para los demás, nos comimos a Sórdenes Efe, lo que nos dio apenas la energía suficiente para fabricar unas cuantas flechas. Para estas fechas la mitad de la tribu ya había muerto.
Desesperados porque ya casi nos terminábamos todas las reservas de comida, las flechas, los cazadores y los habitantes de la tribu, le pedimos a nuestro último cazador Tardad Perosegu que gastara mesuradamente las flechas que le dimos asegurando que trajera un animal grande con la carne suficiente para alimentar a los quedábamos en la tribu.

Déjenme comentar, para finalizar mi relato, que yo soy Tomala Min Uta el más gordo de la tribu y el que más vivió por obvias razones. Y digo el que más vivió porque fui el único sobreviviente que vio llegar a Tardad con un hermoso dinosaurio, enorme, sabroso, con solamente dos agujeros de flecha en lugares que no le quitaban ni un poquito de la preciada carne al animal lo cual era muy bueno si hubiera más gente a quien alimentar.

El problema con Tardad es que llegó 3 meses después y como les dije, como era el que más reservas calóricas tenía fui el único en resistir la hambruna.

Lo único bueno de todo esto, es que Tardad Perosegu y su servidor, tuvimos comida suficiente por un buen tiempo para pensar qué haríamos en adelante. Él y yo formamos una sociedad de sabios (dos) que le decían a otras tribus cómo administrar cazadores y cómo pedirles las cosas para evitar lo que le sucedió a nuestra tribu. Así vivimos muchos años y nos hicimos de mucha fama, bienes y mujeres. Además, en mi caso particular, me convertí en el pintador de cavernas más admirado y reconocido en temas de manejo de cazadores y otros relacionados”.

Estos importantes hallazgos arqueológicos nos dieron pie a poder definir que Tardad Perosegu y Tomala Min Uta fueron los primeros consultores de la historia de la humanidad, y Tomala el primer escritor “best seller” en temas de management y gestión de personas.

Esta versión es mía pero está basada en un cuento que alguna vez leí pero que ya no volví a encontrar y cuyo autor nunca supe quién era. Se lo dedico de cualquier forma aunque si lo lee verá que mi versión está muy cambiada.

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