El coaching y los Grupos de Codesarrollo Profesional

Por Juan Carlos Flores Merino
Acctúa

Imagina poder estar reunido con un grupo de personas similares a ti, con una trayectoria profesional importante y experiencia de vida, que les interesa lo que les vas a decir. Te escuchan, te preguntan qué deseas y además te dan sus recomendaciones para que lo logres. Suena bien ¿no?
Eso es un Grupo de Codesarrollo Profesional.

En los últimos años, mi vida profesional e inclusive la personal han girado en torno del coaching. Esta interesante y poderosa disciplina, principalmente por la sencillez de sus bases, se ocupa de facilitar procesos de acompañamiento de personas en pro de su desarrollo y avance en sus objetivos individuales o grupales tratando de que este avance sea lo más rápido y efectivo posible. Las herramientas que se ocupan para desarrollar un proceso de coaching están totalmente relacionadas con las habilidades y herramientas de comunicación al nivel más profundo. Saber escuchar y preguntar cobran una importante relevancia al coachar a una persona o grupo de personas, sin embargo el uso del lenguaje en todo su esplendor, tanto verbal como no verbal, provocan en los involucrados en el proceso de coaching un enrome vacío positivo que invita a ser llenado, o dicho de otra forma, ocasiona que los participantes sean succionados por nuevas opciones y posibilidades que se encuentran justamente en ese vacío.

A pesar de lo maravilloso que he encontrado vivir desde el lado de ser “rápido y curioso” como coach, no me he cerrado a buscar qué más puedo hacer. En este camino encontré los Grupos de Codesarrollo Profesional (GCP).

Lo primero que me gustó fue lo sencillo del proceso que consta de 7 pasos tomados de una práctica del sentido común, sin que por ello no reconozca la creatividad de sus desarrolladores.
Lo que me ocupa en este artículo es el hablar cómo se complementan, desde mi punto de vista, el coaching y los GCP.

El coaching es un proceso de acompañamiento al igual que los GCP. Ambos tienen como base el uso del lenguaje y todas las habilidades de comunicación. Los dos procesos requieren de un facilitador, que en el caso del coaching es el Coach y en el GCP el Animador. Este rol (de facilitador) requiere tener grandes habilidades de comunicación y también de enfoque. En ambos casos se requiere dejar el ego fuera del proceso y en su lugar poner a la ayuda (el dar como principio de vida) al frente de las intenciones de la persona en el rol.
Tanto en un proceso de coaching como en uno de GCP, el cliente o la persona para la cual se está llevando a cabo el proceso, es el que dicta la agenda. No dista mucho la forma de pedir al cliente que defina y aterrice específicamente lo que quiere lograr. En ambos casos se utilizan tanto la escucha activa (yo diría holística pues tiene que ver con el todo del cliente) como el saber preguntar para ayudar al incumbente a ir provocando revelaciones, o como dicen los doctos “insights”. Me parece que en gran parte del proceso de GCP el coaching es un aliado invaluable.

La parte a la que debo confesar no estaba muy acostumbrado, es la que GCP dedica un largo periodo: dar recomendaciones. Como coach e inclusive por mi forma natural de ser, el mantenerme neutral y ayudar a que la gente decida qué hacer ha arraigado en mí un freno para decir “yo te sugiero” o “deberías hacer”, “creo que tú podrías” y demás formas de dar consejos.

En los GCP se valora mucho la experiencia de los participantes lo cual los convierte en consultores. Esta gran diferencia versus el coaching, agrega un componente interesante, en donde a diferencia del primero, en los GCP existen expertos de vida que complementan, incrementan y facilitan nuevos marcos mentales, puntos de vista y posibilidades para el cliente. Si bien el Animador nunca deja de facilitar, no es el único actor además del cliente. Es más, el mismo Animador se convierte en un doble jugador que facilita y recomienda, aunque todo en su momento preciso.

Además, aunque en el coaching el Coach aprende del mismo cliente y de sí mismo, en los GCP tenemos una etapa para compartir los aprendizajes de los participantes en cada sesión. Es como si tuviera uno acceso a una biblioteca de casos y sus diferentes opciones de resolución cada vez que se reúne el grupo. Claro que cada pregunta que se hace, cada duda que se pide que se aclare y cada recomendación otorgada dice más del que la expresa que del que está del otro lado de la línea.

Encuentro que la metodología de GCP más allá de limitar o ceñir el proceso a 7 pasos, invita a ser creativo para potenciar las oportunidades del cliente y utilizando ambas metodologías se puede incrementar la efectividad de los resultados para todos los que participan en los grupos.
Sigo aprendiendo de los participantes, ya que cada vez que he tenido una sesión, se comentan casos que no se me habían ocurrido, o mejor aún, me han pasado e inclusive me están pasando y no había platicado con alguien, y en verdad me sirven los comentarios además de que me hace salirme de mi propio marco de referencia para verlo desde fuera y con ello poder sugerir.

Encuentro especialmente interesante utilizar los GCP para gente que tiene un nivel similar en cuanto a educación, sin importar su profesión y/o experiencia. Esta herramienta toma lo que hay y ayuda a comenzar desde donde se encuentra el individuo. En eso también se parece al coaching, se trabaja con la materia prima existente (conocimientos, experiencia, habilidades) y sobre todo con una materia muy importante: la gris.
Los pasos que se siguen en un GCP están plagados de oportunidades de utilizar las habilidades que se desarrollan con el coaching.

En un GCP se comienza conociendo a los participantes, lo cual no requiere de mayor ciencia que estar abiertos, escuchando y siendo empático, además de querer compartir”se” (en el buen sentido) con los demás integrantes.

En algún momento, dependiendo de la agenda que el Animador siga, se define cuál será el orden de exposición de casos para las sesiones de consulta.
En cada una de estas reuniones los pasos serán los mismos, desde el seguimiento del caso anterior, si es que ya hay alguno, hasta el compartir los aprendizajes de los integrantes del grupo.
Hablando de habilidades utilizadas por el coaching, todas las etapas requieren de una muy buena habilidad de escucha activa para que el proceso funcione. Prender oído, vista, tacto y olfato como un buen escucha requiere. Yo diría que hacer mucho rapport para provocar mayor empatía y crear así un buen ambiente que agregará mayores probabilidades de éxito.

Y sin darle la exclusividad al coaching en el uso del cuestionamiento, usar esta potente competencia que potencializa a esta disciplina se vuelve crucial. Hacer preguntas y cuestionamientos que lleven al cliente a donde no había estado y desde ahí ayudarlo a que haga su petición de ayuda, lo deja justamente en un punto de palanca que lo ayudará a llegar a donde quiere. Acompañar al cliente en el proceso de darse cuenta de qué necesita, qué quiere, qué puede o no es el reto. “Empujar” al cliente a que distinga entre “quieres cambiar o huir”, “necesitas o quieres”, “piensas o te dijeron”, “no te interesa o no sabes enfrentarlo”, y tantos otros giros que puede tomar la idea inicial que tenía al iniciar el proceso, para dejarlo listo para que “espejearlo” en todas sus expresiones verbales y no verbales para que de alguna manera pueda llegar a la base misma de su plataforma de lanzamiento.

Por supuesto que, como en el coaching, existe un elemento muy importante que es el acompañamiento de la persona que se abre y se vuelve vulnerable ante otros. Ese caminar del cliente custodiado por gente que lo entiende, lo apoya y lo “copilotea” para que no ceje en su empeño.
Y como una buena sesión de coaching se cierra con dos etapas muy importantes: ¿Qué aprendiste? que incluye a cada uno de los involucrados, y ¿qué vas a hacer con todo esto? para el cliente beneficiario de la sesión de consulta.

Para mí, existe mucha sinergia entre los GPC y el coaching. ¿Qué más podría pedir si me encanta hacer coaching y además tengo la posibilidad de compartir mis conocimientos y experiencia desde un muy empoderado rol de Animador, o desde un confiado y asertivo consultor que agradece la oportunidad de compartir lo que seguramente le va a servir a alguien a avanzar en este difícil mundo profesional, y de paso en el personal.

Grupos de Codesarrollo Profesional

Por: Juan Carlos Flores Merino

Acctúa

¿Se han preguntado alguna vez por qué el ser humano está tan increíblemente “limitado” para sobrevivir por su cuenta por bastantes años hasta alcanzar cierto nivel de madurez a diferencia de otros animales, y tan “dependiente” por gran parte de nuestra vida (y tristemente en algunos casos en toda ella)?Una de las razones principales es que como los seres más desarrollados cognitivamente hablando, requerimos de mantenernos con la “manada” o “el clan” por un buen período de nuestras vidas para asimilar todos los conocimientos que nos transmitimos mediante la interacción directa con nuestros similares. Muchas de las funciones de nuestro cerebro son básicamente sociales llevando a los seres humanos a desarrollarse y realizarse siempre en el seno de la sociedad humana.

Si tomamos en cuenta la manera en que nuestro cerebro trabaja, entenderemos que logramos más en grupo que de forma individual, como dice aquella máxima: “Todos somos más inteligentes que uno solo”. Adicionalmente, existe una razón importante para que invirtamos tiempo en la parte social, más allá de enterarnos de rumores o para escondernos en el montón, el cerebro se desarrolla, cognitivamente hablando, mediante la interacción social, especialmente aquella que representa un reto.

De acuerdo al estudio que realizó el doctor Oscar Ybarra, Profesor de Psicología de la Universidad de Michigan (entre otros puestos e instituciones en donde se ha desempeñado), titulado “Ejercicio mental mediante la simple socialización” se demuestra la relación causa-efecto entre la interacción social y la mejora del área cognitiva. Si tomamos en cuenta lo anteriormente mencionado y lo conjuntamos en una metodología para el desarrollo profesional de las personas, encontramos los Grupos de Codesarrollo Profesional (GCP) En los GCP se combina lo que el doctor Ybarra comenta al hablar de la estimulación cognitiva a través de la interacción: a) Son grupos cuyos integrantes están comprometidos y motivados por un objetivo; b) Los participantes intentan “leer la mente y ponerse en el lugar del otro”; c) Tratan de entender los puntos de vista de los otros; d) Tienen algún control de la conversación a través de la aportación de comentarios y sugerencias a los otros, y e) Se desencadena un estímulo cognitivo.

El beneficio principal proviene del uso de las habilidades relacionadas con las funciones ejecutivas: deducir lo que la gente está pensando, considerar el punto de vista del otro, memorizar, actualizar la información, así como controlar las conductas y emociones. Todo lo anterior lleva a una interacción cooperativa que es el foco principal de los GCP.

La metodología de los GCP, en donde se dirige la interacción colaborativa, fue desarrollada en Quebec, Canadá, por Adrien Payette y Claude Champagne como un camino para trabajar y mejorar las habilidades y capacidades profesionales a diferentes niveles utilizando la colaboración. Su aplicación ha probado no tener límites ya que actualmente es utilizada por empresas de alto nivel y entre personas que buscan un crecimiento profesional y personal de forma colaborativa, principalmente en el mundo francófono canadiense, europeo y en países de habla hispana en donde a México llega por conducto de mi colega y amiga la doctora Adriana Díaz-Berrio.

La metodología de los GCP es una sencilla pero potente sucesión de pasos en donde a través de sesiones grupales periódicas, los participantes, dirigidos por un facilitador o animador, asumen alguno de los dos diferentes tipos de roles de manera alternada: uno de cliente y otro de consultor. En sesiones de aproximadamente 3 horas, cada uno de los participantes (que idealmente son de disciplinas o áreas diferentes) siguen pasos bien establecidos:

1. El que asume el rol de cliente (cada uno de los participantes tiene su turno en alguna de las sesiones) expone un caso de índole profesional, para que los demás participantes, que asumen un rol de consultor, tengan la información inicial suficiente para comenzar a interactuar.

2. Posteriormente y como una de las fases más ricas, los consultores indagan mediante un intenso cuestionamiento sobre la información presentada por el cliente para obtener más detalles, pero sobre todo (aquí es donde viene la riqueza) profundizar sobre aquello que no se dijo pero que los consultores detectan o presienten. Justo en esta fase, que en el coaching representa una de las más importantes también, surgen muchos “insights” o revelaciones en donde el cliente piensa y puede ver fuera de la caja dándose cuenta (y en el mejor de los casos toma consciencia) de lo que está más allá de su problemática.

3. Una vez “movido” positivamente el cliente, se le pide a éste que haga una petición específica de qué quiere de los consultores. En esta etapa se verifica qué entendió cada uno de los consultores acerca de la petición porque en ocasiones también aquí se da cuenta el cliente de lo realmente está comunicando y puede rectificar lo cual lo sigue ayudando a tener claridad de su problema (lo que significa un gran camino avanzado en la solución).

4. Una vez hecha la petición los consultores definen y exponen sus propuestas al cliente, de acuerdo a sus propias experiencias profesionales y personales. Es importante comentar que el cliente no tiene que poner en práctica todas las sugerencias y comentarios, pero al final tendrá un cúmulo de información específica sobre su caso que lo ayudará a definir un plan de acción.

5. Para terminar con el caso del cliente, detonar el compromiso y puesta en acción, se le pide al cliente que defina un plan de acción inicial tomando en cuenta lo aprendido.

6. Como este tipo de sesiones tiene por finalidad detonar la inteligencia colectiva, todos los participantes comentan qué aprendieron de la sesión. Es muy interesante observar que aún y cuando el caso tratado es de otra persona, los integrantes del grupo encuentran similitudes, puntos de vista, revelaciones y otros componentes que encajan en sus propias realidades.

7. Como paso inicial de la siguiente sesión del grupo, se pide al cliente de la sesión anterior que comente cómo le ha ido con su caso, lo cual reafirma el compromiso de cada participante de avanzar y sacar provecho de la fuerza común.

El facilitador va guiando al grupo en todo momento a través de los pasos de la metodología para que el proceso se lleve de forma objetiva, clara, y por qué no decirlo, retadora desde un enfoque positivo, y así el cliente tenga un panorama más amplio acerca de su propia problemática.

En los GCP se promueve la colaboración, la solidaridad, la diversidad, la confidencialidad y la confianza. En el grupo todos son más inteligentes en conjunto que cada uno de sus integrantes. Esta metodología ha sido probada por más de 20 años y a través de diversos estudios se ha visto que es una efectiva forma de aprender a través de la acción y la practicidad, sin el manejo de herramientas y modelos que permanecen en suspenso para su aplicación como sucede en la capacitación tradicional.

De acuerdo con Hilario Martínez, coordinador del libro, junto con Adriana Díaz-Berrio, sobre codesarrollo (del cual soy un orgulloso coautor) “Crecer gracias a la inteligencia colectiva, los Grupos de Codesarrollo Profesional” (ISBN 978-1-365-35188-4) la aplicación de esta metodología trae como beneficio:

  • Mejorar la efectividad operacional
  • Potenciar las relaciones y comunicaciones
  • Mejorar la interacción de los departamentos (en el caso de las organizaciones)
  • Incrementar la creatividad de los equipos y las personas en lo individual• Potenciar la solidaridad
  • Reducir el estrés laboral; y
  • Mejorar la calidad de vida en el trabajo

Esta herramienta tan sencilla tiene un alto impacto en las personas que participan y en las empresas en donde se utiliza, porque aplica la experiencia y el bagaje personal y profesional de cada uno de los participantes en la realidad específica de cada participante. Cada grupo trabaja con lo que hay dentro del mismo. Se aprende practicando, en casos reales, la escucha activa, el cuestionamiento, el análisis y la síntesis, el trabajo en equipo, el liderazgo, el dar y recibir ayuda (algo que no está muy de moda actualmente), se co-crea (crear en conjunto) y se desarrolla un fuerte lazo con redes profesionales de apoyo, además de que lo aprendido dentro de las sesiones de GCP se pone en práctica en el accionar diario y gestión profesional de las personas involucradas.

¿Será que hemos exaltado de más la búsqueda de formas complejas para ser más eficientes y productivos en el ámbito profesional cuando la sencillez acaba demostrando su efectividad?

El mundo cambia y claramente nos damos cuenta de que las mismas herramientas nos llevan a resultados similares. Es momento de cambiar paradigmas, aunque paradójicamente hace falta regresar a las bases y trabajar colaborativa y solidariamente, acompañándonos en el proceso y utilizado la inteligencia colectiva, lo cual nos ha llevado a evolucionar como especie.

El uso de la metodología de los Grupos de Codesarrollo Profesional ha probado en donde ha sido utilizada, que es una extraordinaria herramienta de desarrollo para sus usuarios, además de proporcionar beneficios a las empresas que la promueven.

¿Por qué es tan difícil la comunicación?

Por Juan Carlos Flores Merino

Coach de ACCTÚA

Desde que yo recuerdo, la comunicación siempre me la explicaron de forma simple con un modelo básico que decía que era un proceso en donde un emisor enviaba un mensaje a un receptor a través de un medio y que para que se cerrara el ciclo y se cumpliera el proceso se requería que hubiera retroalimentación. Hasta aquí suena muy simple y para mi mente de ingeniero se completaba el conocimiento. Pero habiendo pasado más de la mitad de mi ciclo de vida me he dado cuenta de que la comunicación no tiene nada de simple.

Dicho esto, les platico que me di a la tarea de visualizar qué factores intervienen en este proceso específicamente entre personas 8porque la comunicación se da entre animales, plantas, máquinas y otros entes).
Respetando el modelo inicial emisor-receptor (considerando solamente dos individuos), incluí varios aspectos al mismo, los que detallo a continuación:

1. La intención-estímulo. Y me refiero no solamente a la que tiene el emisor al enviar el mensaje sino a la del receptor al participar en el proceso. Al comunicarnos lo que buscamos es obtener una reacción del otro u otros, misma que se ve reflejada por la retroalimentación que recibimos en relación al mensaje o información más el estímulo que emitimos. Pero lo que queremos que pase no necesariamente es lo que el otro quiere que suceda ya que no siempre el estímulo enviado es el recibido. ¿Por qué de la diferencia? Se entenderá mejor con el siguiente punto.

2. Los marcos de referencia y la interpretación. Los marcos de referencia son el conjunto de valores, experiencias, conocimientos, edad, género, nacionalidad, nivel socioeconómico y demás características de las personas que condicionan su forma de pensar, sentir, hablar y responder. Podríamos decir que nos estamos refiriendo a nuestro software con el cual interpretamos los fenómenos del entorno. Si decimos que la intención del emisor es “A” dada su programación o marcos de referencia, cuando llega al receptor, éste le dará significado de acuerdo a lo que él o ella traen en su cabeza y debido a ello responderá (tomemos en cuenta que una no acción o no respuesta es al final una respuesta).

3. El entorno. Cualquier proceso de comunicación puede variar dependiendo de las condiciones del entorno en que se desarrolle. No importa que todo lo demás quede “ceteris páribus” o sea sin cambio. Ejemplo de ello es el caso típico del individuo que conoce a otra persona en un centro nocturno (el lugar en donde hace que se cumpla aquel conocido refrán “en la noche todos los gatos son pardos”) y la ve como un ser incomparable, mágico, tierno, hermoso, etc. y que además accede a todas las peticiones. Si este mismo proceso de comunicación se da en un lugar diferente, digamos un restaurante al medio día, quizá esas mismas personas se darían cuenta que el otro es totalmente lo opuesto a lo que estaban buscando y para lo que lo estaban buscando. Inclusive aún y con condiciones adecuadas de luz, el ruido y otros aspectos del entorno pudieran causar interpretaciones diferentes a las esperadas. De hecho en el modelo tradicional se menciona el “ruido” como una barrera que está presente en el proceso de comunicación y que puede afectar a la misma.

4. Los procesos simultáneos. Si bien dijimos que la comunicación es un proceso en donde…..(bla, bla, bla), a mí nunca me dijeron (al menos que lo hayan hecho en un entorno que no me permitió escucharlo) que al tener una comunicación con otro, al mismo tiempo teníamos procesos alternos (simultáneos) con esa misma persona. ¿A qué me refiero? Imagine el lector la siguiente situación (los personajes como en todos los relatos son ficticios y cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia):

Un atractivo galán está tratando de establecer una relación con fines puros y sinceros con una hermosa morena que acaba de conocer en un restaurante a medio día y con música tranquila de fondo (para decir con esto que el entorno es adecuado).

Él – Hola, eres hermana de julio ¿verdad? (“se me quedó viendo a los ojos, creo que ya me está dando entrada).

Ella – Hola, así es. Y tú ¿de dónde conoces a mi hermano? (“se me olvidaron los lentes, no le alcanzo a distinguir bien la cara, Creo que es uno de los desagradables amigos de mi hermano”).

Él – Pues estudiamos juntos en la universidad y seguido salgo con él a reuniones (“creo que no me ha reconocido de la última borrachera que agarramos así que estoy fuera de peligro”)

Ella – (“creo que se parece al borracho que rompió la ventana de la casa”) A qué bien, ¿A cuáles reuniones lo acompañas? ¿A las de juerga o las académicas? (me está dando comezón en la cabeza, creo que se me subió un bicho”)-

Él – (“Creo que ya la hice porque se está tocando el pelo y eso quiere decir que le intereso”, “además me parece que es más bien intelectual, si no no me hubiera dado la segunda opción”) A las académicas por supuesto. De hecho estuvimos en la presentación de la Universidad ante el rector (“Voy a copiar sus movimientos para hacer Rapport. Dicen que con eso me verá como alguien que se le parece”)

Ella – Ah, qué bien. Dicen que estuvo muy interesante, hasta que unos borrachos entraron a hacer desorden (“que extraño, parece un mimo de la calle haciendo lo mismo que yo. Voy a jugar un rato con él haciendo movimientos extraños para ver qué hace”)
Enfriando esta imagen, les pregunto ¿cuántos procesos de comunicación detectaron? ¿Solamente uno? La verdad es que hubo varios.

El primero fue el que sostenían con la comunicación verbal.

El segundo el que se dio al estar leyendo la comunicación no verbal del otro.

El tercero cuando se mandaban mensajes ocultos no verbales.

El cuarto cuando cada uno de ellos hablaba consigo mismo. En total, en una conversación uno a uno se pueden dar alrededor de 12 procesos simultáneos (¡¡¡AL MISMO TIEMPO!!!) y si me apuran, hasta 14.

Hagan la cuenta de las posibilidades cuando se dan procesos de comunicación tomando en cuenta el consciente y el subconsciente de cada participante (si tienen duda, mándenme un correo para hacerles la cuenta y platicar más al respecto).

Si esta cuenta la hicimos con la comunicación entre dos personas, imagínense entre más. Así que para mí no hay dudas, la comunicación entre personas es un proceso bastante complejo y queda mucho por estudiar y mejorar. Por lo pronto y como profesional dedicado a ayudar a otros en la mejora de habilidades suaves (yo diría que bastante duras), les puedo confesar que a mí me sigue costando trabajo entender algunas cosas aunque sigo siendo mi principal individuo de investigación.